Jose Miguel Caro, oftalmólogo: «Las moscas son esas manchas negras que vemos cuando leemos o estamos en la playa»

Jose Miguel Caro, oftalmólogo: "Las moscas son esas manchas negras que vemos cuando leemos o estamos en la playa"

Las moscas volantes no son un capricho de la vista ni un filtro de Instagram: son un aviso discreto de que algo se mueve dentro del ojo. Y siempre aparecen en los peores momentos.

Un libro abierto en la toalla, niños que gritan detrás, el olor a crema solar, y de pronto, una mancha oscura cruza la página como si alguien dejara caer una ceniza diminuta. Parpadeas. Vuelve. Levantas la mirada hacia el cielo y la ves deslizarse, casi perezosa, como una minúscula medusa en el agua. No es un mosquito. No es suciedad en las gafas. Es algo que parece venir de dentro.

José Miguel Caro, oftalmólogo, lo define con calma de quien ha escuchado esta historia mil veces. “Las moscas son esas manchas negras que vemos cuando leemos o estamos en la playa”, dice, con un gesto de mano que simula el vaivén. La gente asiente. Después, pregunta si se van solas, si hay que medicarse, si es grave. La intriga es universal.

No era la arena.

Lo que vemos no es imaginación

Los pacientes suelen llegar con una mezcla de susto y fascinación. Cuentan que las manchas aparecen sobre fondos claros, que se mueven cuando mueven los ojos y parecen huir cuando intentan mirarlas de frente. Caro sonríe: pasa siempre. Lo que vemos son sombras proyectadas en la retina por pequeñas condensaciones del humor vítreo, ese gel transparente que rellena el ojo.

La primera vez puede ser desconcertante. Lucía, 42 años, miopía leve, recuerda haberlas notado leyendo el menú del chiringuito. Pensó que era fatiga, luego se preocupó. El verano multiplica los escenarios de “fondo claro”: arena, cielo, agua, pantallas con brillo alto. No es casualidad que las consultas por “moscas volantes” se disparen en esta época, ni que el recuerdo quede pegado a una tarde de sol.

La explicación es sencilla y algo poética. Con la edad o con la miopía, el vítreo pierde homogeneidad y aparecen filamentos o grumos microscópicos. Esos hilos flotan y proyectan sombras móviles. Cuando el vítreo se separa de la retina —el famoso desprendimiento posterior de vítreo— las moscas pueden multiplicarse unos días. Si hay “flashes” de luz, lluvia de puntos muy densos o una cortina lateral, ya no es poesía: hay que ir a urgencias para descartar desgarro o desprendimiento de retina. Una cosa es molesta. La otra sí es urgente.

Cómo convivir con las moscas y cuándo actuar

Hay trucos pequeños que casi siempre ayudan. Mueve la mirada arriba y abajo un par de veces: el vítreo se remueve y la mancha cambia de lugar, a veces fuera del centro. Baja el brillo si estás con el móvil y el fondo es blanco. Gafas de sol con buen filtro en la playa: el contraste baja y el cerebro “olvida” antes la sombra. Y un gesto simple, casi tonto: parpadear más, especialmente con viento o aire acondicionado.

Seamos honestos: nadie hace esto todos los días. La rutina te lleva por delante, y cuando la mancha aparece, molesta. Puedes reservar tareas que exigen lectura fina para momentos con luz menos dura. Evita fijarte obsesivamente en la mosca; enfocarte en ella la hace protagonista. Alterna la mirada: veinte segundos a algo lejano, regresa al texto, respira. El cerebro es un gran filtrador cuando le das una oportunidad.

La línea entre convivir y consultar está en las señales. Un aumento súbito de moscas, destellos como “fotos” en la periferia, sombra fija o dolor no encajan con lo normal.

“Las moscas suelen ser benignas y pasajeras, pero si cambian bruscamente o se acompañan de luces, hay que verlo en el día”, insiste José Miguel Caro.

  • Mueve los ojos en vertical para “sacudir” el vítreo.
  • Usa fondos oscuros y reduce brillo en pantallas.
  • Gafas de sol en exteriores, incluso con nubes.
  • Consulta urgente si aparecen destellos, lluvia de puntos densa o una cortina.

Lo que viene después: tecnología, calma y decisiones informadas

Hay días en que la mosca parece dominarlo todo. Otros, casi desaparece. El fenómeno tiene su propia pauta, y muchas veces se suaviza en semanas o meses, cuando el cerebro aprende a ignorarlo. La medicina ofrece opciones, sí. Desde observar y esperar, hasta láser vitreolisis en casos seleccionados o vitrectomía cuando el impacto en la vida es grande y persistente. No todas las moscas son candidatas.

La buena noticia es que hoy se explora la retina en minutos con equipos que capturan detalles minúsculos. Caro lo resume con claridad clínica y una pizca de calma: si hay alarma, se actúa; si no, se acompaña. En ese acompañamiento caben hábitos luminosos y realistas: proteger la vista del sol, hidratar el ambiente, ajustar pantallas, dormir mejor. Todos hemos vivido ese momento en el que el cuerpo nos obliga a bajar un cambio. Las moscas, a su modo, también hacen esa señal.

Tal vez lo más interesante de las “moscas” sea el espejo que ponen ante nuestra atención. Si las miras, crecen. Si las entiendes, pasan al fondo. Hay testimonios de gente que aprendió a no perseguirlas y, en semanas, dejó de notarlas. Otros necesitan evaluar tratamientos porque su trabajo —diseño, microcirugía, lectura intensa— no perdona sombras persistentes. Ninguno está “exagerando”. La molestia es real y valida.

No hay un camino único, hay un mapa con bifurcaciones y un guía: tu oftalmólogo. La frase de José Miguel Caro se queda porque no promete magia, promete método: historia clínica, exploración con dilatación, seguimiento y, si toca, intervención. Esa secuencia quita ansiedad. También filtra expectativas. Las moscas no son suciedad, no se limpian con colirios, no se “soplan”. Son física, luz y gel en movimiento. Y una conversación honesta ayuda más que tres tutoriales de internet.

Punto clave Detalle Interés para el lector
Qué son Sombras de condensaciones en el humor vítreo Entender que no es un insecto ni suciedad
Cuándo preocuparse Destellos, lluvia de puntos densa, “cortina”, dolor Diferenciar lo molesto de lo urgente
Qué hacer Trucos de manejo, evaluación oftalmológica, opciones de tratamiento Acciones concretas que alivian y decisiones informadas

FAQ :

  • ¿Qué son exactamente las “moscas volantes”?Sombras que proyectan en la retina pequeñas fibras o grumos del humor vítreo. Se notan más sobre fondos claros y al mover los ojos.
  • ¿Cuándo debo ir a urgencias por moscas?Si aparecen de golpe muchas, ves destellos como relámpagos, notas una “cortina” lateral o pierdes visión. Eso puede indicar problemas en la retina.
  • ¿Se quitan con gotas o descansando?No hay colirio que “disuelva” moscas. A veces el cerebro se adapta y las percibes menos. El descanso ayuda a la molestia general, no a la causa.
  • ¿Existe tratamiento para eliminarlas?En casos seleccionados puede considerarse láser vitreolisis o vitrectomía. Cada opción tiene riesgos y beneficios que se valoran con el especialista.
  • ¿Las pantallas las empeoran?No las generan, pero los fondos blancos y el brillo alto hacen que se noten más. Usa modo oscuro, baja el brillo y parpadea con frecuencia.

Hay una imagen que se repite en consulta: alguien llega molesto, se sienta, cuenta su historia, y al salir respira mejor. No porque ya no vea las moscas, sino porque entiende lo que pasa y qué vigilar. La diferencia es enorme. En ese hueco entre el miedo y la información caben decisiones serenas, citas a tiempo y días más tranquilos en la playa o frente a un Excel. Aprender a mirar sin perseguir la sombra también es una habilidad visual. Puede que mañana, al abrir el libro, vuelva la mancha, gire y se vaya al borde. Puede que ni la notes. Lo que cambió es tu marco: conocimiento, calma y un teléfono en favorito, el de tu oftalmólogo. Y sí, la vida sigue, con o sin medusas invisibles ante el sol.

Si hoy te toca convivir, que sea con luz amable, trucos simples y una mirada que no se asusta a la primera sombra.

1 comentario en “Jose Miguel Caro, oftalmólogo: «Las moscas son esas manchas negras que vemos cuando leemos o estamos en la playa»”

  1. Merci pour cet article très clair. J’ignorais que les “moscas volantes” n’étaient que des ombres du vitré. Les signaux d’alarme (destellos, “cortina”, douleur) sont notés; si ça arrive, je file aux urgances.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio