Sanidad ha ordenado la retirada de un lote de harina de maíz por contener almendra no declarada en el etiquetado. La alerta, difundida por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) a través de la Red de Alerta alimentaria, pone el foco en un riesgo silencioso para personas alérgicas a frutos secos y abre una pregunta incómoda sobre cómo se cuelan estos errores en productos cotidianos.
Un carrito que cruje, un niño que pregunta por qué la harina de maíz no sabe a maíz hasta que se calienta. Pagas, llegas a casa, guardas el paquete sin drama. Esa noche, una notificación en el móvil: “Sanidad retira harina de maíz por almendra no declarada”. Se te eriza algo, aunque no tengas alergias. ¿Cómo llegó la almendra ahí?
La alerta que no esperábamos en un producto “simple”
La AESAN ha comunicado la retirada de un lote concreto de **harina de maíz** tras detectar presencia de almendra que no figuraba en la etiqueta. Es un fallo que puede parecer menor, pero para quien es alérgico a frutos secos no hay matices. Comer una tortita inocente puede convertirse en una urgencia médica. Las autoridades han activado el aviso a comunidades autónomas, distribuidores y comercios para retirar existencias de forma rápida y ordenada.
En una tienda de barrio en Murcia, la dependienta nos enseña la estantería ya vacía. “Vinieron por la mañana, lo apuntaron todo y se llevaron las bolsas. Una clienta me dijo que su hijo es alérgico y que casi la compra ayer”. La anécdota se parece a muchas que circulan en grupos de WhatsApp de madres y padres. En el hilo, alguien comparte el enlace al aviso oficial de AESAN y otro escribe: “Ya la usé para las arepas, ¿qué hago?”. La pregunta queda flotando unos minutos que pesan.
La explicación técnica suele estar en la “contaminación cruzada” durante la molienda o el envasado. Líneas que procesan, por turnos, harinas y pastas con y sin frutos secos, y una limpieza que falla por un detalle: una junta, un filtro, un residuo mínimo. Otra vía es un ingrediente compartido mal verificado. Si la posibilidad existe, la etiqueta debe avisar (“puede contener”). Si el riesgo es real y no está declarado, la **almendra no declarada** convierte un saco corriente en una incidencia seria de seguridad alimentaria.
Cómo identificar tu paquete y actuar en minutos
Lo primero: localiza el paquete de tu despensa y mira el lote, la fecha de consumo preferente y el número de registro sanitario. Compara esos datos con el aviso de AESAN, que detalla marcas, lotes y, a veces, el origen. Una foto rápida de la etiqueta ayuda a cotejar sin dudas. Si coincide, deja ese paquete aparte, dentro de otra bolsa, y toma nota del comercio donde lo compraste. La **retirada inmediata** ahorra sustos a quien convive contigo.
Seamos honestos: nadie hace esto todos los días. Leemos la etiqueta la primera vez y luego vamos en piloto automático. Si en casa hay alergias, crea una rutina sencilla: una carpeta con alertas de AESAN guardadas, etiquetas de productos habituales y un pequeño papel en la nevera con señales de reacción alérgica. Todos hemos vivido ese momento en el que la vida va deprisa y los detalles se pierden. Aquí no hay culpables, hay hábitos que se construyen con paciencia.
Un alergólogo consultado para este reportaje resume el criterio con calma.
“Si no tienes alergia a frutos secos, el riesgo no suele ser clínicamente relevante; si la tienes, la regla es no consumir, aunque parezca una exageración. El etiquetado es tu cinturón de seguridad”.
- Si el lote coincide: no lo consumas y devuélvelo a la tienda; te reembolsan.
- Si ya lo usaste: detén el consumo y vigila síntomas; ante cualquier reacción, 112.
- Lava a fondo utensilios, encimeras y trapos usados con esa harina.
- Guarda el envase para posibles comprobaciones y consulta el aviso oficial de AESAN.
- Notifica el incidente al establecimiento para cortar la cadena rápido.
Lo que revela este caso sobre nuestra despensa
La confianza en un paquete de harina es casi automática. La etiqueta promete lo que es, sin trampa. Este caso nos recuerda que el sistema de control funciona porque detecta y corrige, no porque sea infalible. Hay fábricas con auditorías duras, controles internos, proveedores certificados y, aun así, un error puede colarse. La seguridad alimentaria empieza en el gesto más pequeño. Un aviso que llega a tiempo no es un fracaso total: es la parte visible de un mecanismo que aprende.
En las cocinas domésticas, el margen de maniobra existe. Separar utensilios para recetas con y sin frutos secos, limpiar bien molinos y batidoras, no reutilizar bolsas o botes con restos. No hace falta vivir con miedo ni convertir tu casa en un laboratorio. Pequeños gestos, repetidos, levantan una barrera real. Y cuando hay una alerta, la respuesta coordinada entre comercios, clientes y autoridades reduce daños. Ese puente entre el “me fio” y el “compruebo” es más corto de lo que parece.
En el sector, la pregunta incómoda sigue: ¿por qué falló el etiquetado? A veces la respuesta es un proveedor intermedio, una línea mixta sin validación suficiente o una revisión que se confió. Otras, el clásico “puede contener” desapareció en una reedición del diseño. Las empresas que comunican con transparencia ganan algo que el marketing no fabrica: tiempo. Porque el problema no es admitir el error, sino tardar horas en contarlo. Y en un supermercado, horas son demasiadas.
La retirada de esta harina de maíz es una llamada discreta a mirar lo cotidiano con un poco más de atención. Un recordatorio de que la etiqueta es un contrato social que firmamos sin bolígrafo, y que rompe barreras cuando se cumple a rajatabla. Para las personas con alergias, el margen de error no admite poesía. Para el resto, es una invitación a participar: devolver, avisar, compartir la alerta. Tal vez el próximo aviso no nos pille a contrapié si hoy anotamos cómo responder. Y quizá contemos esto en el grupo de la familia antes de que alguien cocine su siguiente hornada de tortitas.
| Punto clave | Detalle | Interés para el lector |
|---|---|---|
| Producto afectado | Harina de maíz con almendra no declarada | Saber si lo que tienes en casa entra en la alerta |
| Acción recomendada | No consumir si hay alergia; devolución en tienda | Evitar riesgo y recuperar tu dinero |
| Dónde informarse | Aviso oficial de AESAN y establecimiento de compra | Datos fiables, actualizados y verificables |
FAQ :
- ¿Qué marca y lote están afectados exactamente?La alerta oficial de AESAN especifica marca, lote, fechas y zonas de distribución. Consulta su web o el aviso que haya difundido tu comunidad autónoma y compáralo con tu envase.
- Si no soy alérgico, ¿puedo consumir esa harina sin problema?La recomendación de Sanidad prioriza a las personas alérgicas. Si el lote está en retirada, lo prudente es no usarlo y devolverlo. El circuito de retirada existe para todo el mundo, no solo para alérgicos.
- ¿Cuáles son los síntomas de reacción a la almendra?Picor en labios o garganta, urticaria, hinchazón de cara o párpados, dolor abdominal, vómitos y, en casos graves, dificultad para respirar. Ante signos intensos o progresivos, llama al 112.
- Ya cociné con esa harina, ¿qué hago ahora?Si alguien en casa tiene alergia a frutos secos, no consumáis lo preparado. Tira la preparación, limpia a fondo utensilios y superficies, y conserva la bolsa para identificar el lote. Si no hay alergias y te quedas tranquilo, puedes optar por devolver el producto y explicar el motivo.
- ¿Cómo reduzco la contaminación cruzada en mi cocina?Usa tablas y cuchillos separados para recetas con frutos secos, limpia batidoras y molinos al instante, guarda harinas en botes rotulados y no mezcles cucharas entre tarros. Pequeños hábitos marcan la diferencia.









Information importante. Pour les allergiques, c’est un risque réel, pas un détail. Pouvez-vous préciser les lots exacts et les points de vente touchés? Je vais vérifier mon placard ce soir. Aussi, l’etiqutage “peut contenir” aurait-il dû figurer si la ligne est mixte?
Donc la farine de maïs a décidé d’être un peu pralinée sans prévenir… Qui fait la recette, Sherlock ou la chaîne de nettoyage? 🙃