Una empresa controla a una trabajadora de baja con un detective y acaba condenada a indemnizarla con 7.500 euros por aportar “pruebas ilícitas”

Una empresa controla a una trabajadora de baja con un detective y acaba condenada a indemnizarla con 7.500 euros por aportar “pruebas ilícitas”

El informe, presentado en juicio, fue expulsado por vulnerar derechos fundamentales. Resultado: condena a pagar 7.500 euros por aportar “pruebas ilícitas”. ¿Control o intromisión? Ese borde afilado donde se decide una vida laboral.

La escena pudo ser un martes cualquiera. Mañana fría, bufanda hasta la nariz, bolsas del súper en la mano, y esa sensación de que alguien te sigue a tres pasos, en silencio. *Esa sensación de ser observada sin razón aparente.* La trabajadora llevaba semanas de baja por dolor lumbar. Caminaba despacio, evitando giros bruscos, cuando un desconocido fotografió cada gesto, cada parada, cada llamada al timbre. Días después, llegó un correo de recursos humanos con un tono amable y un adjunto inquietante. Era un informe de un detective privado, con rutas, horarios y fotos. El informe lo cambió todo.

El caso: del seguimiento callejero a la “prueba ilícita”

La empresa creyó tener una bala de plata: un dossier elaborado por un detective que había seguido a la trabajadora mientras estaba de baja. La acompañó a la farmacia, al portal de casa, al colegio donde dejó a su hijo en la puerta. Lo convirtió en un relato que pretendía cuestionar su incapacidad temporal. La trabajadora demandó. El juzgado, tras revisar el método y la finalidad, calificó el material como “prueba ilícita” por vulnerar su intimidad y su dignidad profesional. La condena llegó con una cifra exacta: 7.500 euros por daños morales. Un tirón de orejas que suena a advertencia:

El detective había filmado rutinas domésticas sin vínculo claro con el puesto de trabajo. En el informe constaban trayectos triviales y actos cotidianos que no demostraban un fraude, solo vida normal con dolor. La médica de cabecera había indicado reposo relativo, no inmovilización. En la vista, la defensa recordó que llevar una compra ligera o saludar a un vecino no cura una lesión lumbar ni destruye la veracidad de una baja. Todos hemos pasado por ese momento en el que notas que te miran, aunque no sepas desde dónde. Y duele más cuando ese ojo intruso se sienta en tu juicio.

El razonamiento judicial fue simple y firme. El control empresarial está permitido, sí, pero con límites: necesidad, proporcionalidad y respeto al derecho a la intimidad. El primer paso era acudir a la mutua o a los servicios médicos para verificar la capacidad laboral, no desplegar una vigilancia ambiental y continuada. Cuando la obtención de pruebas invade espacios personales y no añade un dato relevante sobre el desempeño específico, el resultado es su anulación. Y, si además causa un daño moral, llega la indemnización. La línea roja no es difusa: no todo vale por “sospecha”.

Cómo actuar para no cruzar la línea (y cómo defenderte si la cruzan)

Si diriges una empresa y sospechas de un uso abusivo de la baja, empieza por lo básico. Documenta la sospecha con hechos concretos y remite el caso a la mutua para revisión médica. Deja por escrito el objetivo del control, el alcance y el tiempo. Si contratas a un detective, delimita el encargo: nada de domicilios, menores o espacios privados; foco en actividades incompatibles con el puesto. Menos es más. La prueba útil no es la más invasiva, es la que conecta de forma clara conducta y puesto.

Si estás de baja, cuida tu traza de comunicación. Guarda informes, recomendaciones médicas y cualquier correo con recursos humanos. Pregunta con calma por qué te llaman, a nombre de quién, con qué propósito. Si sospechas que te siguen, anota fechas, lugares, posibles testigos. Seamos honestos: nadie hace esto todos los días. Pero tener un pequeño diario de la baja ayuda en juicio. Y habla con tu médica sobre lo que puedes y no puedes hacer; a veces un “paseo de veinte minutos” está indicado y evita malentendidos gigantes.

Cuando el conflicto escala, conviene recordar una brújula legal y humana. Aquí, una idea que repiten los juzgados y que sintetiza el punto:

“Vigilar no es ilícito por sí mismo; lo es cuando no es necesario, no es proporcional o invade la esfera privada sin aportar valor probatorio real”.

  • Define un objetivo legítimo y específico.
  • Agota alternativas menos intrusivas antes de vigilar.
  • Nunca entres en domicilios ni grabes a menores.
  • Conecta la conducta observada con el puesto concreto.
  • Evita seguimientos prolongados sin base previa.

Más allá del titular: lo que nos jugamos

Casos como este obligan a ajustar la mirada. Una baja no es una pausa en blanco, es un tiempo con límites médicos, con rutinas posibles y con dolores que no se ven en una foto. Claro que hay fraude, y claro que hay empresas asfixiadas por la duda. La clave es no confundir control con vigilancia sin norte. Si el detective ve que alguien camina tres manzanas, ¿qué dice eso del puesto, del dolor, de la carga física real? A veces, nada. Otras, mucho. El contexto lo es todo. El equilibrio pasa por procesos transparentes, diagnósticos claros y pruebas que miren al trabajo, no a la vida. Quizá el aprendizaje sea humilde: preguntar antes de perseguir. Y recordar que el respeto, cuando aprieta la desconfianza, es la parte más difícil del trabajo.

Punto clave Detalle Interés para el lector
Prueba ilícita El juez expulsó el informe del detective por invadir la intimidad Entender qué tipos de pruebas caen en juicio
Proporcionalidad Antes de vigilar, hay que agotar vías médicas y definir un objetivo Evitar errores que cuestan dinero y reputación
Indemnización Condena de 7.500 euros por daño moral Medir riesgos reales en políticas de control

FAQ :

  • ¿Puede una empresa contratar a un detective si sospecha de una baja fraudulenta?Sí, siempre que exista una sospecha razonable y el encargo sea limitado, necesario y proporcional, sin invadir espacios privados ni capturar datos sensibles irrelevantes.
  • ¿Qué convierte una prueba en “ilícita” en el ámbito laboral?Que se obtenga violando derechos fundamentales (intimidad, propia imagen, datos personales) o sin respetar criterios de necesidad, idoneidad y proporcionalidad.
  • ¿Llevar bolsas o pasear invalida una baja por dolor lumbar?No necesariamente. Muchas pautas médicas permiten actividad ligera. Lo relevante es si la conducta es incompatible con las tareas del puesto.
  • ¿Qué debe hacer la empresa antes de vigilar?Recurrir a la mutua, documentar hechos, acotar el objetivo, y elegir el medio menos intrusivo que aporte información útil sobre el desempeño.
  • ¿Cómo puede defenderse una persona vigilada?Reunir informes médicos, registrar incidencias, pedir explicación por escrito a la empresa y plantear la nulidad de la prueba si hubo intromisión ilegítima.

2 comentarios en “Una empresa controla a una trabajadora de baja con un detective y acaba condenada a indemnizarla con 7.500 euros por aportar “pruebas ilícitas””

  1. Enfin un rappel clair: le contrôle n’est pas un permis de tout voir. Engager un détective pour filmer des routines domestiques, c’est franchir la ligne de l’intimité. La proportionalité et la nécessité, ce n’est pas du luxe, c’est la base. Bien vu le juge.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio