Álex Letosa, psicólogo: “Nacer en diciembre influye en el futuro del niño y tiene consecuencias enormes”

Álex Letosa, psicólogo: “Nacer en diciembre influye en el futuro del niño y tiene consecuencias enormes”

¿El mes de nacimiento puede empujar o frenar un futuro? El psicólogo Álex Letosa insiste: nacer en diciembre no es un detalle. Cambia la trayectoria, desde el aula hasta el deporte. Lo vemos cada curso, sin ponerle nombre. Y los efectos, dice, son enormes.

En la fila del fondo, un niño levanta la mano con timidez; tiene los ojos grandes y el gesto cansado de quien aún se está adaptando. A su lado, otro arranca la risa del grupo con un chiste veloz, seguro de su cuerpo y de su voz. Tienen la misma edad escolar. No la misma edad real.

El peso silencioso de nacer en diciembre

Álex Letosa lo llama “edad relativa”: dos niños del mismo curso pueden llevar casi once meses de diferencia. Suena pequeño. No lo es si tienes seis, ocho o diez años. Ahí aparecen etiquetas tempranas: “maduro”, “movido”, “no está listo”. Unas se pegan, otras despegan carreras escolares. **Las etiquetas tempranas pesan**.

Piensa en Lucas, nacido el 28 de diciembre, y en Martina, del 2 de enero. En primero de Primaria, la diferencia se nota en la letra, en el abrigo que tardan en ponerse, en la paciencia para esperar turno. Las notas no miden solo esfuerzo; también miden meses de desarrollo. En varios países se ha observado que los más jóvenes del curso acumulan más partes disciplinarios y más derivaciones por “déficit de atención”. No siempre es un trastorno. A veces es pura edad.

La escuela compite, selecciona, ordena. Y el calendario se cuela en la ecuación. Si el corte escolar está en enero, los nacidos en diciembre entran a clase como los benjamines del grupo. El efecto se amplifica en el deporte: los filtros anuales premian a quien creció antes. Más minutos, más confianza, más entrenadores diciendo “tú vales”. Ocurre lo contrario para los “peques”. Suman menos oportunidades y más dudas. **La edad relativa existe**.

Qué podemos hacer hoy: pistas prácticas para familias y escuelas

La primera medida es sencilla y concreta: mirar por cuartiles. Listar a la clase por fecha de nacimiento y ajustar expectativas según ese dato. Cambia cómo evaluamos la lectura, la motricidad y la atención. También ayuda un “portafolio de progreso” que compare al niño consigo mismo, no con la media del grupo. Si toca, plantear retrasar la escolarización un año. No es rendirse; es proteger el ritmo.

Otra pista: feedback más fino. Frases con verbo y acción, no adjetivos que se quedan para siempre. “Te estás parando a pensar antes de escribir la palabra”, en lugar de “por fin te concentras”. Evita llamar “vago” a quien va tarde en maduración. Seamos honestos: nadie cumple rutinas perfectas en casa. “Lee quince minutos todos los días” suena ideal. La vida real se cuela y desordena. Lo que sí funciona es pactar micro-retos realistas.

Todos hemos vivido ese momento en que un adulto nos miró con fe y, de repente, algo se desbloqueó. Esa mirada se practica. Incluye cambiar asientos para facilitar atención, elegir equipos por rotación y abrir espacios de práctica sin presión.

“Nacer en diciembre influye en el futuro del niño y tiene consecuencias enormes. La clave no es dramatizar, sino compensar. El reloj biológico no es culpa de nadie”, resume Álex Letosa.

  • Evaluaciones por cuartiles de nacimiento.
  • Portafolios de progreso individual.
  • Equipos y roles rotatorios en clase y deporte.
  • Reuniones breves familia-escuela centradas en hábitos, no etiquetas.
  • Opciones flexibles de inicio escolar cuando convenga.

La mirada larga: del aula a la vida

La adolescencia acelera o iguala ritmos, pero las huellas tempranas siguen ahí: autoestima, estilo de aprendizaje, relación con el esfuerzo. No se trata de dramatizar el mes de nacimiento. Se trata de entender el terreno en el que pisa cada niño para que el partido no empiece ya con dos goles en contra. *Nadie elige su mes de nacimiento, pero sí cómo le miramos*. El mensaje de Letosa es incómodo y liberador a la vez: el sistema puede compensar y, si lo hace, la diferencia se encoge. **El colegio puede compensar**. Y si el colegio cambia, cambian también los clubes, las familias, las oportunidades. ¿Qué pasaría si empezáramos mañana?

Punto clave Detalle Interés para el lector
Efecto de edad relativa Los nacidos en diciembre comparten aula con niños hasta 11 meses mayores Entender por qué unas notas y conductas no son “carácter” sino maduración
Etiquetas y expectativas Las etiquetas tempranas moldean el esfuerzo, la motivación y las oportunidades Evitar diagnósticos precipitados y reforzar la confianza del niño
Medidas concretas Evaluar por cuartiles, portafolios, roles rotatorios, flexibilidad de inicio Pasar de la teoría a acciones que cambian el día a día

FAQ :

  • ¿De verdad nacer en diciembre cambia tanto las cosas?La diferencia de meses pesa mucho en la infancia. Afecta a atención, motricidad y seguridad. Lo que vemos como “talento” o “madurez” a veces es solo calendario.
  • ¿Conviene retrasar un curso si mi hijo nació a finales de año?Depende del caso. Si hay gran desajuste de madurez y el niño sufre, retrasar puede ser un salvavidas. Habla con el tutor y pide observaciones concretas, no impresiones vagas.
  • ¿Cómo reducir el sesgo en deporte y extraescolares?Propón categorías por trimestre de nacimiento, minutos garantizados para todos y pruebas de acceso que valoren aprendizaje, no solo rendimiento del día.
  • ¿Puede confundirse inmadurez con TDAH?Sí. Los más jóvenes del curso acumulan más sospechas. Antes de un diagnóstico, pide evaluación contextual: historial, aula, recreo y evolución por meses.
  • ¿Qué puedo hacer desde casa esta semana?Micro-hitos (lectura compartida corta, rutina de mochila), elogio específico y una reunión de 15 minutos con el tutor para acordar dos apoyos prácticos. No hace falta todo a la vez.

2 comentarios en “Álex Letosa, psicólogo: “Nacer en diciembre influye en el futuro del niño y tiene consecuencias enormes””

  1. Gracias por poner nombre al efecto de edad relativa. Lo de mirar por cuartiles y usar un portafólio de progreso me parece clave. En clase de mi hijo (nació en dicciembre) la evaluacción comparativa le ha hecho mucho daño. Probaré micro-retos y pediré a la tutora observaciones concretas.

  2. ¿De verdad el impacto es tan grande o estamos sobredimensionando? Me gustaría ver datos longitudinales y tamaños de efecto, no solo anécdotas. ¿Algún estudio con control por SES y madurez puberal? Porque si no, suena a explicación cómoda.

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