Aurelio Rojas, cardiólogo: «El mejor ejercicio que podemos hacer para cuidar nuestro corazón es la caminata japonesa»

Aurelio Rojas, cardiólogo: "El mejor ejercicio que podemos hacer para cuidar nuestro corazón es la caminata japonesa"

En las consultas de cardiología, la misma pregunta vuelve una y otra vez: ¿qué ejercicio cuida más el corazón sin reventarnos las ganas? El doctor Aurelio Rojas, con décadas escuchando latidos y silencios, tiene una respuesta clara que sorprende por su sencillez: la caminata japonesa. No requiere gimnasio, ni relojes de última generación, ni malabarismos con la agenda. Solo un par de zapatillas y un ritmo que cualquier cuerpo reconoce.

Aurelio Rojas caminaba entre un grupo de pacientes, sin bata, con una bufanda azul y esa calma de quien ya ha visto muchas curvas. Les marcaba el paso con un gesto leve de la mano, como un director de orquesta que no alza la voz. Había gente de 30, de 60, una mujer con auriculares, un señor con gorra y una madre que empujaba un carrito. Los pies sonaban parejos sobre la grava. Nadie sufría. Nadie se detenía a mirar el reloj. El corazón seguía la música invisible de la respiración. A mitad del circuito, Rojas sonrió y dijo algo breve que quedó flotando entre los árboles. No es correr.

Por qué el corazón prefiere pasos y no golpes

Rojas lo explica sin rodeos: el corazón ama los ritmos regulares y las cargas moderadas. La caminata japonesa es eso. Paso corto, cadencia alegre, postura erguida, respiración que acompaña. A veces lo sencillo gana por KO. Las arterias se dilatan, la presión no sube como un cohete, el pulso encuentra una zona cómoda y eficaz. No hay estruendo, hay continuidad. Es movimiento que conversa con el cuerpo; no le grita. En un mundo de “más rápido, más fuerte”, este método pone la inteligencia por delante de la fuerza bruta.

En sus clases del hospital, Rojas cuenta la historia de Carmen, 52 años, administrativa, jornadas largas y cena tardía. Empezó con 15 minutos al atardecer, tres veces por semana, caminando “a la japonesa”: cadencia constante, mirada al horizonte, hombros sueltos, abdomen suave. Al mes, dormía mejor. Al segundo, su tensión se estabilizó en números que su médico de cabecera celebró. Nada épico, nada instagramable. Solo una rutina suave que fue acumulando silenciosas victorias. Carmen dice que lo más raro no fue el esfuerzo, sino la paz de sentir que por fin no tenía que “ganarle” al cuerpo.

Hay fisiología detrás de esta paz. El trabajo moderado y sostenido activa lo que los cardiólogos llaman zona aeróbica eficiente: el músculo cardíaco se fortalece sin entrar en deuda, las arterias se vuelven más flexibles y el endotelio libera óxido nítrico, ese mensajero amable que mejora el flujo. El sistema nervioso baja el volumen del estrés, sube el del nervio vago, y el pulso, lejos de los picos, aprende a ser más elástico. **El corazón ama la constancia humilde**. Es un órgano que responde mejor al ritmo que al drama. La caminata japonesa se ubica justo en esa franja donde la salud se cocina a fuego lento.

Cómo practicar la caminata japonesa (sin volverse loco)

La fórmula base que sugiere Rojas cabe en cualquier agenda: 20 a 30 minutos, cuatro veces por semana. Empieza con dos minutos suaves, encaja el cuerpo, y luego entra en cadencia. Postura erguida como si un hilo tirara desde la coronilla. Mirada lejos, barbilla neutra. Paso corto y rápido, casi como si el suelo te llamara. Brazos libres, codos que no se tensan. Exhala por la boca cada dos o tres pasos, inhala por la nariz, sin forzar. Si puedes hablar en frases cortas sin quedarte sin aire, estás en el punto. **Empezar lento es mejor que no empezar**.

Hay trucos que facilitan el hábito. Ritmo de canciones: busca temas a 110-125 BPM y deja que te arrastren. Zapatillas cómodas, suela flexible, cero rigidez. Si el clima aprieta, pasillos de casa, centro comercial antes de abrir, o una sala con un circuito mini de 8-10 metros. Errores frecuentes: pisar largo como zancada de foto, encoger los hombros, apretar la mandíbula, contener el aire. Seamos honestos: nadie clava la técnica el primer día. Corrige una cosa cada semana, no todas a la vez. Lo más bonito de este método es que admite imperfecciones y aun así funciona.

Rojas lo resume con una frase que desarma el perfeccionismo.

“La caminata japonesa es dignidad en movimiento: no te agota, te devuelve a ti”. —Aurelio Rojas, cardiólogo

  • Paso: corto y vivaz, como si acariciaras el suelo.
  • Respiración: nasal suave, exhalación relajada y audible.
  • Postura: coronilla alta, hombros sueltos, abdomen amable.
  • Ritmo: 3 minutos alegre, 2 tranquilos, y repetir.

Un hábito que cabe en la vida real

Todos hemos vivido ese momento en que prometemos un gran cambio un lunes… y el jueves ya estamos negociando con el cansancio. La caminata japonesa encaja justo ahí: no pide épica, solo continuidad. En el barrio, en un parque, en el pasillo del trabajo cuando se van los correos. Basta un circuito corto, como quien riega las plantas. No necesita medallas, solo repetición. Lo llamativo es que el simple acto de moverse con atención cambia también la cabeza: menos ruido, más foco. **La caminata japonesa no compite, acompaña**. Quizá por eso tantos pacientes de Rojas la sostienen en el tiempo. Un día notas que subes las escaleras sin jadear. Otro, que dejas el ascensor sin drama. Y de pronto, cuando el corazón marca su compás, la vida se siente un poco más habitable. No hace falta contarlo en redes. Aunque dan ganas.

Punto clave Detalle Interés para el lector
Cadencia y postura Paso corto, 110-125 BPM, mirada lejos, hombros sueltos Fácil de recordar y aplicar en cualquier lugar
Bloques de ritmo 3 minutos alegres + 2 suaves, repetir 4-6 veces Estructura simple que evita el agotamiento
Señal de control “Test de conversación”: hablar en frases cortas sin ahogarse Autogestión sin gadgets ni números complejos

FAQ :

  • ¿Qué diferencia a la caminata japonesa de caminar normal?La intención y el ritmo: paso corto y ágil, postura erguida, respiración consciente y una cadencia estable que mantiene el pulso en una zona cómoda.
  • ¿Cuánto tiempo conviene hacerla para notar cambios?Con 20-30 minutos, cuatro días a la semana, muchas personas reportan mejoras en 4-6 semanas: más energía, mejor sueño y sensación de ligereza al subir escaleras.
  • ¿Sirve si tengo hipertensión o sobrepeso?Es una opción amable y progresiva. Si tienes un diagnóstico, consulta a tu médico para adaptar el punto de partida y el ritmo que te conviene.
  • ¿Puedo hacerla en interiores?Sí: pasillos, patios, pasarelas de un edificio o incluso un circuito pequeño en casa. Lo esencial es mantener la cadencia y la respiración.
  • ¿Quema muchas calorías?Quema moderadamente, pero el foco no es la “quema” inmediata. El beneficio está en la constancia que mejora corazón, ánimo y rutina diaria.

2 comentarios en “Aurelio Rojas, cardiólogo: «El mejor ejercicio que podemos hacer para cuidar nuestro corazón es la caminata japonesa»”

  1. Merci pour cet article, super clair ! J’ai essayé 25 min à ~115 BPM, 4x/semaine, et je dors déjà mieux. Le test de conversation m’aide bcp à ne pas forcer. Je garde les pas courts et les épaules souples — ça change tout 😊

  2. Pourquoi l’appeler “caminata japonnaise” plutôt que simple marche rapide? Y a-t-il des données solides (essais randomisés, effets sur TA, VO2max) montrant un bénéfice supérieur? Ou c’est surtout une question de pédagogie et de régularité?

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