Confirmado por la ley de trabajadoras: «Llegar siempre antes al trabajo es motivo de despido procedente»

Confirmado por la ley de trabajadoras: "Llegar siempre antes al trabajo es motivo de despido procedente"

Ese gesto que durante años se aplaudía —llegar siempre antes— ya no es tan inocente. La cadena de fichajes, el correo a las 7:43 y esa costumbre de adelantar el inicio sin permiso han entrado en terreno de riesgo. Varias sentencias y el propio Estatuto de los Trabajadores convergen: alterar el horario de forma reiterada, aunque sea “para bien”, puede acabar en despido procedente.

Las luces aún parpadean en modo ahorro, pero Juan ya ha dejado el abrigo, ha fichado y abre el primer Excel del día. Su contrato marca las 8:00, su reloj interno otra cosa. Nadie le dice nada… hasta que un email de Recursos Humanos, semanas después, le cita por “incumplimientos horarios reiterados”. En la máquina de vending, el rumor corre más rápido que el azúcar en el vaso. “¿Pueden despedir por llegar antes?”. La respuesta sorprende.

Lo que cambia cuando el reloj es un contrato

Llegar antes no es pecado. Lo que sí es, según la ley española, es modificar el horario unilateralmente. El Estatuto de los Trabajadores fija la jornada y permite sancionar la “indisciplina o desobediencia” y la “falta de puntualidad reiterada”. Puntualidad no es solo llegar tarde. También es no empezar antes sin autorización.

En los juzgados han aparecido casos que parecen sacados de la vida real. Personas que entraban 30 o 40 minutos antes todos los días “para adelantar”, fichaban y luego se iban antes o acumulaban horas sin permiso. Tras varias advertencias, alguna empresa optó por el despido. Y los tribunales avalaron el despido procedente por alterar de forma contumaz la jornada pactada.

La lógica detrás es fría y clara. Fichar antes genera tiempo de trabajo no autorizado, altera el control de horas extra y puede vulnerar descansos. También complica la prevención de riesgos si alguien trabaja fuera del horario de cobertura. Para que el despido sea procedente suele exigirse reiteración, voluntad de saltarse la orden y gradación de sanciones. No va de “una vez”, va de patrón.

Cómo moverte sin riesgos si eres de los que madrugan

Si te gusta llegar con antelación, entra en la oficina, toma aire y espera a fichar a la hora. Suena simple, pero te protege. Otra vía: pide autorización por escrito para empezar antes y que conste cómo se compensa. Proponer una banda horaria flexible también ayuda a convertir un hábito en acuerdo.

Un error típico es arrancar tareas “sin fichar” pensando que así no cuenta. Cuenta igual si queda rastro digital. Otro clásico: llegar antes, irse antes, sin pactarlo. Ahí empieza el lío. Seamos honestos: nadie sostiene eso cada día sin que alguien lo note. Mejor una conversación a tiempo que un expediente tardío.

Cuando te llamen por el horario, baja la defensiva y sube la claridad. Explica por qué lo haces, entrega tu registro y plantea un ajuste de jornada. La ley no castiga madrugar, castiga ignorar el marco pactado.

“La puntualidad es cumplir la hora, no adelantarla sin permiso. Llegar siempre antes y fichar puede ser indisciplina si te lo han prohibido de forma clara”, resume un abogado laboralista.

  • Pide autorización escrita si vas a empezar antes de forma habitual.
  • Revisa tu convenio: puede haber márgenes de flexibilidad.
  • No fiches antes salvo instrucción expresa. Y guarda esa instrucción.
  • Si adelantas, no adelantes la salida sin pactarlo.
  • Evita enviar correos fuera de horario si hay derecho a desconexión.

“Llegar siempre antes” y despido procedente: lo que hay detrás

Este fenómeno habla de cultura del tiempo. Empresas que premian la presencia por encima del resultado empujan a llegar antes y quedarse después. Luego activan el registro horario por ley y chocan con hábitos antiguos. El conflicto no es el reloj: es el sentido de pertenencia medido a golpes de ficha.

También hay ruido legal. Desde 2019, el registro de jornada es obligatorio y las horas extra necesitan permiso. Si el sistema refleja entradas tempranas y nadie las valida, el reloj se vuelve prueba en contra del trabajador. Quien marca fuera del horario sin permiso deja trazas que el juez puede leer como “incumplimiento reiterado”.

Todos hemos vivido ese momento en el que madrugas para no ahogarte luego. La diferencia la marca un email. O un “quedamos en que no fiches antes”. A veces, lo que parece compromiso es un riesgo disfrazado. No es heroísmo si te deja sin red. Lo inteligente es pactarlo y, si hace falta, pedir flexibilidad. Un horario claro protege a ambas partes.

Pasos prácticos para no convertir la puntualidad en problema

Primero, define tu porqué. Si llegas antes por el tráfico, guarda una rutina pre-fichaje: café, lectura, notas. Ficha a la hora exacta y empieza sin dudas. Si llegas antes para conciliar, solicita un cambio de jornada o una banda flexible. Un PDF con tu petición vale más que cien guiños en el pasillo.

Segundo, documenta. Guarda capturas del sistema de fichaje, las instrucciones de tu jefe y cualquier aviso. Evita los mensajes ambiguos tipo “haz lo que puedas”. La ambigüedad se vuelve en tu contra cuando hay conflicto. Y sí, hablar con RR. HH. impresiona, pero ordena el terreno de juego.

Tercero, acuerda el idioma del tiempo con tu equipo. Si el líder quiere arranques tempranos, que lo ponga por escrito y establezca cómo se compensa. Si no, lo cortés es empezar a la hora y listo. Madrugar no te hace “mejor”, te hace distinto. Y la diferencia, sin acuerdo, se paga.

“El horario es parte del contrato. Cualquier alteración sostenida requiere consenso. Lo contrario acaba en sanción, y a veces, en despido procedente”, advierte otra experta en laboral.

  • Checklist exprés: ¿tienes permiso para empezar antes?
  • ¿Cómo se compensa ese tiempo? ¿Banco de horas, salario, descanso?
  • ¿Tu convenio habla de flexibilidad de entrada?
  • ¿Hay política de desconexión digital activa?
  • ¿Has recibido advertencias previas? Si sí, actúa ya.

Lo que nos estamos jugando en el reloj

Al final no va de minutos, va de confianza. Las empresas que ordenan su tiempo con reglas claras reducen el conflicto y la rotación. Las personas que pactan su manera de madrugar ganan aire y evitan el susto del “despido procedente”. El reloj habla, pero todavía más lo hace la conversación que lo acompaña.

En un país que mezcla el “a primera hora” con el “nos quedamos un poco más”, toca reeducar el músculo del horario. El registro de jornada no es un enemigo, es un espejo. Refleja lo que hacemos sin ruido. A partir de ahí, cada equipo decide qué quiere ver. Y qué no.

Si esto te remueve, compártelo con quien siempre llega antes que tú. Quizá encontraba paz en ese rato. O quizá nadie le dijo que ese hábito, sin permiso, es una puerta a un problema serio. Un acuerdo sencillo podría cambiar su rutina. Y su futuro laboral.

Punto clave Detalle Interés para el lector
El horario es contrato Alterarlo de forma reiterada puede ser indisciplina Saber cuándo un hábito puede acabar en sanción
Fichar antes sin permiso Genera tiempo no autorizado y prueba en tu contra Evitar errores digitales que abren expedientes
La solución es pactar Autorización escrita, banda flexible, compensación clara Guía práctica para protegerse y vivir mejor el trabajo

FAQ :

  • ¿De verdad pueden despedirme por llegar siempre antes?Sí, si supone alterar la jornada de forma reiterada, fichar antes sin permiso y desoír instrucciones. En esos casos, los tribunales han validado despido procedente.
  • ¿Cuenta como tiempo de trabajo lo que hago antes de mi hora?Solo si está autorizado o es exigido por la empresa. Si lo haces por tu cuenta, puede no computar y, aun así, usarse como prueba de incumplimiento.
  • ¿Basta con que mi jefe me lo diga de palabra?Mejor por escrito. Un email o instrucción formal evita malentendidos y marca cómo se compensa el tiempo adelantado.
  • ¿Y si mi convenio permite flexibilidad?Respeta los márgenes pactados y ficha dentro de esa banda. La flexibilidad sin reglas vuelve a ser riesgo.
  • Me han advertido por llegar antes, ¿qué hago?Para de fichar temprano, pide reunión, propone un acuerdo y deja constancia. Si llega una sanción, consulta con un laboralista y recurre en plazo.

2 comentarios en “Confirmado por la ley de trabajadoras: «Llegar siempre antes al trabajo es motivo de despido procedente»”

  1. Interesante y necesario. Confieso que yo llegaba 30 min antes “por compromiso” y hasta enviaba correos a las 7:40. No sabía que podía ser indisciplina si te han dicho que no. ¿Algún modelo de solicitud para pedir flexivilidad/compensación por escrito? Gracias.

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