Jorge, ingeniero industrial: «Decir que dejar la calefacción constantemente encendida ayuda a ahorrar es falso»

Jorge, ingeniero industrial: "Decir que dejar la calefacción constantemente encendida ayuda a ahorrar es falso"

“Déjala siempre encendida, así gastas menos”. Suena tentador cuando fuera hace 3 ºC y dentro el aire muerde. Jorge, ingeniero industrial, no parpadea al escucharlo: ese mantra no cuadra ni con la física ni con la experiencia. Y comparte algo que puede cambiar hábitos y euros a final de mes, sin perder confort.

El portal huele a lana mojada y café. Subimos al quinto sin ascensor, donde los radiadores de hierro todavía crujen como madera vieja; en la repisa, un pequeño medidor de consumo guiña una lucecita roja. Jorge me ofrece una silla, saca un cuaderno con garabatos y líneas de flujo, y sonríe cuando le pregunto por el truco de dejar la calefacción encendida “de continuo”. Me enseña una curva simple: temperatura exterior, pérdidas, tiempos de encendido. El vecino de enfrente dejó el termostato a 21 °C toda la semana y ahora se queja de la factura como si fuera una multa. Jorge alza los hombros, con calma. El contador no miente.

El mito de la calefacción “siempre encendida”

Las casas son como termos imperfectos: pierden calor todo el tiempo. Cuanto mayor es la diferencia entre dentro y fuera, más rápido se escapa. Si mantienes la calefacción encendida las 24 horas, no estás “evitando picos”, estás alimentando pérdidas constantes. Jorge lo explica mirando la ventana por donde entra una corriente leve: en cada minuto que mantienes alto el salto térmico, pagas por calor que no disfrutas.

Piensa en Ana, que trabaja fuera de 8 a 18. Si deja la casa a 21 °C todo el día, paga por mantener esa temperatura en un piso vacío. Si programa para que baje a 17 °C cuando se va y suba a 20 °C una hora antes de volver, reduce horas de pérdidas altas. El resultado no es magia, es aritmética: menos horas de ΔT alto, menos energía perdida por paredes, ventanas y forjados. Todos hemos vivido ese momento en el que vuelves y aún hay un olor tibio a radiador: no necesitas una sauna, necesitas confort razonable.

Hay una lógica simple detrás. El calor fluye del lugar más caliente al más frío. Paredes, vidrios y techos son puentes por donde ese calor se marcha. Mantener la vivienda siempre a la misma temperatura multiplica las oportunidades de fuga. Además, muchas calderas y bombas de calor trabajan mejor cuando calientan por tramos y con temperaturas de ida moderadas. El calor que no se pierde es el más barato. La regla tiene matices, y ahí es donde la cabeza y la casa cuentan.

Cómo calentar sin tirar el dinero

La estrategia ganadora es programar. Define franjas: noche a 17–18 °C, mañana un empujón suave para el desayuno, pausa cuando la casa queda vacía, y subida progresiva antes de volver. Válvulas termostáticas en los radiadores de las habitaciones poco usadas y un termostato que no sea caprichoso. Si tu equipo permite “curva climática”, deja que la temperatura del agua se adapte al frío exterior. El confort llega antes si el calor es constante pero no excesivo.

Muchos errores se repiten: radiadores tapados por sofás, ropa secándose encima, filtros de bomba de calor sucios, purgadores olvidados. Es comprensible. Se nos va la vida entre correos y cenas rápidas. Seamos honestos: nadie hace eso todos los días. Aún así, dos gestos marcan diferencia: purgar al inicio de temporada y destapar emisores. Una puerta cerrada en el pasillo corta corrientes frías y ahorra minutos de caldera funcionando.

Jorge lo resume sin rodeos mientras anota en el margen del cuaderno: el termostato no es un tótem, es una herramienta. No es cuestión de heroicidades, sino de rutinas amables. La factura premia el sentido común, no los rituales.

“Decir que dejar la calefacción constantemente encendida ayuda a ahorrar es falso. En la mayoría de viviendas reales, con aislamiento medio, programar y bajar cuando no estás reduce pérdidas y euros. Lo que sí ahorra siempre es aislar mejor y sellar fugas”, dice Jorge, ingeniero industrial.

  • Programa dos bloques de confort: mañana y tarde-noche, 20–21 °C.
  • Noche y ausencias: 16–18 °C, según tu aislamiento y sensación de frío.
  • Purgar radiadores y despejarlos 30 cm alrededor.
  • Revisar burletes en ventanas y bajar persianas por la noche.
  • Si tienes bomba de calor, usa modo eco y ventilador en bajo continuo.

Lo que nadie te cuenta de la eficiencia

La conversación sobre calefacción no va de aguantar tiritando, va de gestionar. Hay pisos que conservan calor como cuevas y otros que son coladores. Un vecino con muro de ladrillo macizo y ventanas dobles no vive el mismo invierno que otro con cámara de aire mal sellada. A veces no buscamos ahorrar, buscamos sentirnos tranquilos. Y ahí es donde la buena programación y algunos arreglos pequeños quitan ansiedad: suelos menos fríos, menos arranques bruscos, menos dudas a medianoche.

Jorge insiste en tres preguntas antes de tocar el termostato: ¿Cómo pierde calor mi casa? ¿Cuándo necesito realmente confort? ¿Qué puede hacer mi equipo sin forzarlo? La respuesta rara vez es “déjala siempre encendida”. Es elegir batallas: sellar la rendija de la puerta, bajar un grado y ponerse calcetines gordos en el sofá, programar 45 minutos antes de llegar. El termostato no es un interruptor de felicidad. Es un director de orquesta que trabaja con tus paredes, tu caldera y tus hábitos. Comparte ese aprendizaje con tu comunidad: a veces el mejor ahorro sale de una charla de escalera.

Punto clave Detalle Interés para el lector
Programar por franjas Confort cuando estás, descenso cuando no Menos pérdidas y facturas más previsibles
Aislar lo básico Burletes, persianas, purgado y radiadores libres Ganancia inmediata sin obras ni gran gasto
Conocer tu equipo Curva climática, temperatura de ida moderada Mejor rendimiento y menos arranques bruscos

FAQ :

  • ¿Dejarla a 19 °C todo el día gasta menos que encender y apagar?En la mayoría de viviendas no. Bajar cuando no estás reduce el salto térmico y, por tanto, las pérdidas. Solo en casas pasivas o con inercia térmica altísima podría compensar mantener un nivel bajo.
  • ¿A qué temperatura dormir para ahorrar sin pasar frío?Entre 16 y 18 °C suele ser suficiente con buen edredón. Programa una subida suave 30–45 minutos antes de levantarte para evitar el “shock” mañanero.
  • ¿Cuánto tarda en calentar una casa fría?Depende del aislamiento y la potencia del sistema. Un piso medio puede subir 2–3 °C en 60–90 minutos. Si tarda mucho, revisa radiadores, caudal y posibles fugas de aire.
  • ¿Y con bomba de calor, cambia algo?Conviene mantener ventilador continuo en bajo y ajustar la temperatura de impulsión con modo eco. Programar sigue siendo clave; el COP es mejor con diferencias de temperatura moderadas.
  • ¿Me voy el fin de semana: apago o bajo?Baja a 12–15 °C para evitar condensaciones y proteger tuberías. Si vuelves de noche, programa el arranque unas horas antes. Si la casa es muy estanca, puedes bajar más.

2 comentarios en “Jorge, ingeniero industrial: «Decir que dejar la calefacción constantemente encendida ayuda a ahorrar es falso»”

  1. bruno_pouvoir0

    Merci Jorge, enfin quelqu’un explique la logique du ΔT. Je vais tester 17 °C en journée et 20 °C avant de rentrer, on verra la facture 🙂

  2. OK, mais dans une maison hyper bien isolée (ITE + triple vitrage), laisser 19 °C constant ne peut-il pas consommer pareil que des remontées chaque soir? Avez-vous des chiffres comparatifs kWh/jour?

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